Cinesiterapa pasiva

Por ejercicios pasivos entendemos aquellos que no se realizan activamente por el animal, es decir, que requieren de la asistencia de su propietario o veterinario rehabilitador para ser realizados.

Aunque puedan considerarse de “segunda gama” por ello, estos ejercicios son fundamentales en pacientes con limitaciones importantes de movimiento, ya que ayudan a mantener o mejorar la flexión y extensión de las extremidades, nutriendo las articulaciones y manteniendo el rango articular; mejoran la flexibilidad de músculos, tendones y ligamentos; y ayudan a tener consciencia de la estructura neuromuscular y su función.

En resumen, mejoran las funciones diarias de nuestra mascota, previniendo daños mayores, y al mismo tiempo refuerza lazos entre la persona que los realiza y el animal.

Además de en animales con problemas limitantes, se pueden llevar a cabo en pacientes que, tras ser sometidos a una cirugía concreta, precisan de un tiempo de reposo de sus actividades diarias más bruscas, pero que al mismo tiempo deben mantener el tono muscular y un rango de movimiento articular adecuados.

Estos ejercicios se realizan de manera lenta, controlada y sin ejercer presión ni llegar a los límites articulares del animal. Cuando forzamos un poco más conseguimos un estiramiento de la estructura que estamos trabajando.

Generalmente se llevan a cabo de manera individual, articulación por articulación, aunque en ocasiones podemos terminar con ejercicios globales que integren distintas estructuras, como la bicicleta.

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