E ilusión. Y energía. Y ganas de seguir adelante. Y de jugar. Y de que se le dé una oportunidad.

Nuestra protagonista apareció  abandonada en una carretera de la sierra de Cádiz aún siendo una cachorra. Presentaba parálisis de ambas patitas traseras y una cara mucho más triste de la que veis en las fotos. Tenía múltiples perdigones de disparos por todo su cuerpo, algunos de ellos peligrosamente cercanos a la columna, y estaba deshidratada y muy asustada.

Por suerte, como a veces pasa en este tipo de historias, encontró a unas personas maravillosas (Asociación Madrigueras e.v) que cuidaron y se hicieron cargo de ella. Fue llevada durante unos días a una clínica veterinaria cercana donde la estabilizaron e hicieron primeras curas. Al cabo de unas semanas un buen cirujano veterinario de Jerez se encargó de intervenir a Hope retirando los perdigones que más afectaban a la pequeña, sobre todo el más cercano a la médula espinal.

Desde ese momento nos avisaron desde la asociación para comenzar con Hope las sesiones de rehabilitación. Tenía importante atrofia muscular por no usar sus extremidades, déficits propioceptivos y descompensaciones musculares derivadas de su manera de andar y apoyar hasta entonces.

Semanalmente, fuimos entrenando con ella. Favoreciámos masa muscular con electroestimulación y los ejercicios adecuados, tratabamos manualmente con masoterapia y estiramientos los tejidos más afectados, y sobre todo le dabámos confianza para que apoyase y viviese lo mejor posible tras su accidente. Era una perrita súper feliz, y disfrutaba de lo lindo con sus (mimos) ejercicios wink

Desgraciadamente, a raíz de la localización tan cercana a la médula de uno de estos plomillos, Hope perdió sensibilidad en la parte distal de una de sus extremidades traseras, siendo totalmente irrecuperable. Al final se decidió amputar esta extremidad, pero las ganas de Hope de seguir disfrutando de la vida quedaron intactas. ¡Parecía que nada había pasado con ella, por su forma de ser!

A partir de ahí, trabajamos aún con más ahínco en su rehabilitación, para que se acostumbrase lo más rápidamente posible a su nueva circunstancia con cero molestias y dolor. Fabricamos una ortesis correctora para los déficits propioceptivos de su otra patita trasera, y nos centramos en entrenar la marcha a tres patas y tratar descompensaciones musculares. Gracias a ello y su entrenamiento diario fue ganando fuerza, masa muscular y se hizo fácilmente a su nueva situación.

Poco a poco, conseguimos que no necesitase más este dispositivo, y llegamos a un punto en el que su calidad de vida era prácticamente la de una perrita normal: corriendo, saltando, descansando, sin dolor y con una energía fuera de lo común. Y para muestra, un vídeo wink

Hope nos ha fascinado desde el minuto cero por su resiliencia y ganas de seguir adelante. Gracias a ello por fin empieza una nueva vida en un hogar de verdad, en Alemania, de donde es originaria la asociación que la recogió. Allí seguirá demostrando que, mientras haya gente que la apoye, ella seguirá adelante siempre.